Retos de la patrimonialización: una etnografía con la danza el cipote garabato en el carnaval de Barranquilla
El presente trabajo es producto de la interacción que tuve desde los 18 años de edad, cuando se formó una afinidad con muchos de los integrantes de la danza “Cipote Garabato” y del sentido de pertenencia de estos individuos con la tradición a la que representan. En el acompañamiento que se dio año tras año por la participación activa de un familiar en esta danza, surgió el interés por las dinámicas que se dan, y cómo éstos se van amoldando y adaptando a los factores externos e internos que se presentan por el correr del tiempo; que a pesar de los cambios que han surgido ya son 26 años de tradición que están representados en generaciones que aun pertenecen a esta agrupación dancística. Bajo esta situación el tema del Carnaval, las representaciones y sus 2 discursos, crearon muchas preguntas lejos del abrumador desenfreno y de las obviedades de la fiesta en sí, donde ver desde los ensayos, reuniones de la junta directiva y las discusiones que se daban en plena Vía 40 sobre el evento su organización, restricciones o impotencia por factores que se daban anteriormente ya no existían. Esto estimuló mi curiosidad por entender cómo los hacedores de la danza “El Cipote Garabato” y sus colegas concordaban o discrepaban de las nuevas reglamentaciones y cómo estas formaron al trascurrir el tiempo una organización interna para muchos de estos grupos.
patrimonio, etnografía con la danza garabato, carnaval, danza tradicional
674
post-template-default,single,single-post,postid-674,single-format-standard,bridge-core-2.1,ajax_fade,page_not_loaded,,qode-theme-ver-19.7,qode-theme-bridge,wpb-js-composer js-comp-ver-6.1,vc_responsive

Retos de la patrimonialización: una etnografía con la danza el cipote garabato en el carnaval de Barranquilla

Autor: Franco Púa Stephanie

Año: 2017

Universidad: Universidad del Magdalena

Programa: Antropología

Ciudad: Santa Marta

El presente trabajo es producto de la interacción que tuve desde los 18 años de edad, cuando se formó una afinidad con muchos de los integrantes de la danza “Cipote Garabato” y del sentido de pertenencia de estos individuos con la tradición a la que representan. En el acompañamiento que se dio año tras año por la participación activa de un familiar en esta danza, surgió el interés por las dinámicas que se dan, y cómo éstos se van amoldando y adaptando a los factores externos e internos que se presentan por el correr del tiempo; que a pesar de los cambios que han surgido ya son 26 años de tradición que están representados en generaciones que aun pertenecen a esta agrupación dancística. Bajo esta situación el tema del Carnaval, las representaciones y sus 2 discursos, crearon muchas preguntas lejos del abrumador desenfreno y de las obviedades de la fiesta en sí, donde ver desde los ensayos, reuniones de la junta directiva y las discusiones que se daban en plena Vía 40 sobre el evento su organización, restricciones o impotencia por factores que se daban anteriormente ya no existían. Esto estimuló mi curiosidad por entender cómo los hacedores de la danza “El Cipote Garabato” y sus colegas concordaban o discrepaban de las nuevas reglamentaciones y cómo estas formaron al trascurrir el tiempo una organización interna para muchos de estos grupos.